Si alguien me hubiera preguntado siete meses atrás si creía volver a darme la oportunidad
de estar con alguien, me habría reído en su cara. No es que no crea en el amor, o que sienta que soy
demasiado bueno para ello, sino que es más bien todo lo contrario. "No lo merezco", repetía, pero,
¿es que no lo merecía? ¿o que estaba demasiado asustado de abrirme a alguien que no fueran mis
amistades? Hasta el día de hoy, aún no encuentro la respuesta, pero sé, bastante bien, que sí
merezco ser amado, y me lo has enseñado tú en estos pocos meses que llevas tomando mi manito.
No soy bueno con las palabras, eso siempre ha sido lo tuyo. Pero si hay algo en lo que sé que puedo
cumplir, es haciendo cositas. Espero que guardes este pequeño regalito como algo que te recuerde que
tú también mereces amor, que estamos juntos en esto y que sin importar qué tantas inseguridades se
pongan en nuestro camino, siempre nos tendremos el uno al otro para apoyarnos.
No miento cuando digo que eres mi todo, Ichigo. Agradezco cada día que hayas llegado a mi vida, y
espero que quieras quedarte acá mucho tiempo más.
> vuelves a abrir las otras cajas.